viernes 3 de julio de 2009

*Dignidad...



Mi pueblo sigue luchando, no como acostumbran los nuevos tiranos de turnos -amenazando y pisoteando a su pueblo para lograr lo que quieren como su gobierno fraudulento-, sino con la dignidad del trabajo honrado. Tarde que temprano se derrumban los gobiernos corruptos, sus mismas actitudes miserables les lleva a la ruina; por más que se crean intocables, en su sangre corre la fragilidad humana y terminan siendo víctimas de sus propias ambiciones. Mi gente no quiere ver de nuevo correr sangre, la historia nos ha enseñado que por ahí no se llega más, que a la paz de los cementerios. Pero en nuestra pobre Centroamérica, no se han erradicado los "caínes", los que traicionan a su pueblo y lo manejan a su arbitrio, y la hipocresía política los sigue amparando. ¿Hasta cuándo seremos peones de los intereses de gobiernos totalitarios y de la hipocresía de la política internacional? Es deprimente y depravada la actitud de la diplomacia política, como si fuéramos ignorantes de lo que pasa en nuestro continente, las confrontaciones entre gobiernos por la visión miope de sus dirigentes, entre éstos y los organismos internacionales, como la OEA y la ONU, con sus discursos ambiguos que a nadie convencen. Hermoso cuadro el que pintaron en Managua, todos disfrazados de corderos, pobres víctimas de la maldad del pueblo ingrato que no reconocen la "bondad de sus corazones" y el "sacrificio" que hacen para gobernarlos y "sacarlos del subdesarrollo". Como se dice: "Ni ellos se lo creen". Quiera Dios que mi gente, no se canse de seguir luchando por vías pacíficas para lograr su sueño; de algo estamos seguros no creemos en los "falsos Mesías", aunque aparezcan con una Biblia y apadrinados por jerarcas religiosos. Mi gente es sencilla, pero no tonta; acostumbrada a trabajar para ganar su propio pan, no a vivir de "choña"(vivir del sudor ajeno) como se han mal acostumbrado los buenos para nada, que también los hay, aunque vistan "trajes de dignatarios". Nicaragua no es como la pintan, ni es como la hacen aparecer. Es la vivandera del mercado que madruga cada día para llevar el pan a sus hijos; es el que vende raspado en los parques para endulzar y refrescar la vida de los que marchan por la vida; es la marchanta con su canasto cargado de frutas y verduras frescas que baja a los poblados a ofrecer el producto de la tierra; es un rancho montaña adentro, donde se eleva el humo del fogón con las notas de una guitarra como plegaria al atardecer; es un son de marimba en los solares de Monimbó, que nos recuerdan que la vida es melodía y buena danza; es el lustrador de zapatos, que nos enseña a ir con pasos limpios por la vida; es el campesino que cultiva la tierra, que nos recuerda sembrar por la vida buena semilla; es el carretero que nos recuerda que la vida es marcha, que solo estamos de paso y que debemos de hacer menos pesada la vida a los demás, marchar con lo mínimo ya que los "de más" estorba; y es mucho más. No estoy diciendo que Nicaragua no debe aspirar a más, lo que quiero decir es que, en estas personas y situaciones hay buenas lecciones de vida. En todo corazón nicaragüense hay grandes sueños y grandes ideales, pero no nos dejamos llevar por apariencia. Ya el gran Pablo Antonio Cuadra dijo: "Somos un pueblo en marcha", solo vamos de camino, por eso nos gusta estar "fuera de la casa", disfrutar lo bueno que la vida nos da, sin apegarnos mucho, soñamos con algo más grande. Es algo que tal vez nuestros vecinos y otros no entiendan, "solo sabemos que nosotros, sí lo sabemos". Nuestro gran poeta Rubén Darío dijo:"Si la Patria es pequeña, uno grande la sueña"· Nicaragua es grande porque vive en nuestros corazones, no se trata de un nacionalismo barato, sino de una noble identidad, que quiere rendir su aporte a la humanidad, sin ser menos ni más. ¡Qué Dios bendiga a mi gente!

lunes 15 de junio de 2009

*Inquietud...


Los seres humanos estamos sedientos de búsqueda, desde que nacemos y logramos abrir los ojos estamos mirando a todos lados, buscando; por un lado descubriendo, asombrándonos de lo que nos rodea y por otro, tratando de encontrar la ruta que debemos seguir a "eso que nos inquieta", que nos llama constantemente "hacia algo más", y que talvez no entendamos con claridad, pero nos mueve a seguir avanzando, a no acomodarnos, a no apoltronarnos, no al quietismo y la rutinaria comodidad. Toda nuestra vida es un "estar en marcha", ya que lo que encontramos nos puede satisfacer de momento, pero después viene el deseo de algo más; y no me refiero a prosperidad material, éxito profesional o realización afectiva, sino a algo superior y pleno, que no se puede explicar, pero que nos lanza constantemente a "estar en camino". Hay tantas cosas que nos pueden distraer y entretener y hasta engañarnos para que renunciemos a nuestros anhelos(inquietud), que equivale a traicionarnos a nosotros mismos. Es tan conmovedor, pero despreciable el interés por nosotros, de los que se presentan en la "oficialidad" para "aconsejarnos y ayudarnos"(sutil manipulación), para nuestro bien, como suelen decirnos los "entendidos" a nosotros pobres ignorantes, problemáticos, que andamos mal("!andas mal!"). Hemos nacido para ser libre, y dentro de nosotros hay una fuerza que nos impele. Cuántas personas, que humanamente hablando "lo tienen todo", y de repente lo abandonan en búsqueda de algo que les llene de verdad, que los haga, realmente, sentirse vivos. La naturaleza no pone frontera, aún siendo material, mucho menos el espíritu que nos mueve en la búsqueda y construcción de ese espacio no contaminado, no falseado, donde todo sea prístino, noble y bello. Nos pueden señalar de "enfermos", "locos" o como se les ocurra, lo mediaticamente sensato no es la forma más digna de vivir para quien se tiene respeto y quiere respeto para los demás. Algún día de esto llegará ese "amanecer" único a los que buscamos insistentemente, algo mejor para nuestra humanidad, que "no se puede comprar", sino que será conquista de parte nuestra, por el empeño y esfuerzo, y donación del que nos ha movido a la inquieta búsqueda.

sábado 16 de mayo de 2009

Esencia...


Al ir por la vida, se nos adhieren muchas cosas que no pertenecen a nuestra esencia; el niño es, el adulto no es; en el niño hay luz, el adulto busca las sombras y si está a la luz se cubre de apariencias; el niño es libre, el adulto es esclavo de su miedo; el niño es alegría pura, el adulto es pura farsa. Me viene a la mente esta reflexión, al ver como los adulto nos complicamos los unos a los otros la vida, siempre en competencia, siempre en comparación, siempre buscando la "calidad", la "eficiencia" lo cual nos ha llevado a ser más ineptos y miopes, hemos perdido la luz interior, y al perderla hemos querido iluminarnos con artificios, pero no para vernos a nosotros mismos, sino para ver como superamos al otro en la "competencia", y si alguna vez tenemos la "osadía" de vernos como somos(autoevaluación), enfocamos la iluminación al espejo y no al rostro y decimos, "el espejo está malo"; y así seguimos alegres por la vida(para guardar las apariencias), creyendo que lo que nos rodea anda mal, "yo estoy bien". Hoy más que nunca los seres humanos adolecemos de confianza, por la falta de un afecto puro y estable, por eso habemos tanta gente insegura, y muchos que se sienten la "divina garza"; hoy la "humanidad" parece un adolescente inseguro, que reniega de todo, no sabe lo que quiere, cree que tiene la razón, despotrica contra todo, trivializa la vida, revienta si mirar las consecuencia y luego le echa la culpa a todo y a todos; y al final sale huyendo, pero no sabe que la sombra que le atemoriza es la suya. ¿Cuando llegará a la adultez?, espero que nunca, no es la solución, por que se cree tan maduro que llega creer que se hizo a sí mismo, y sí "se hizo": una farsa. Debemos entrar al río de la vida, por naturaleza el niño busca el agua, le atrae, la disfruta, aunque se enferme; el agua limpia, refresca, regenera, despierta, relaja; necesitamos de esa "agua de vida", para que se nos caiga la mugre, que hemos venido considerando valiosa y tan querida, pero que apesta y degenera nuestro ser. El niño renuncia, confía, es valiente, su pureza interior le impele a seguir adelante, sorprende, endulza la vida. Es penoso que nosotros hayamos envenenado a ese niño, le hayamos metido tanta basura, y por eso nuestra vida apesta, le metimos temores, por eso ya no vive, el miedo mata, paraliza, trunca los sueños y la lucha. Hay tantos que quieren poner al niño como tonto, inseguro, miedoso, pero la verdad, eso somos nosotros y queremos arruinar la vida de ellos. Ya decía un escritor antiguo que "la única persona que merece respeto es el niño"; porque en él todo es verdad, todo es transparencia, todo es bondad. Que los niños sean nuestro maestros de vida, empezando por respetar su inocencia, para que la vida que ellos traen, mensajeros de la eternidad, nos devuelva o regeneren la vida que llevamos. Vivir libre, desprendidos, sin temor, descubriendo mundos, amando sin fronteras para que un día marchemos seguros a la Libertad, en donde seremos en plenitud.

"Y cuando llegue el día del último viaje,

y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijo de la mar". (Manuel Machado).

domingo 26 de abril de 2009

Originalidad...


Todo lo que escribo es un reflejo de lo que soy, de lo que vivo y experimento a diario, también de lo que sueño, de lo que siento; sé que a veces puede sonar a monotonía y cantilena repetida, pero esta es mi vida, no es la que otros han querido que sea, aún con toda su buena intención, dicen que " para ayudarme", para sentirme "aceptado", "para que encaje". Lo fácil es que me acople al molde: "haz lo que te dicen"; cede a lo que te proponen, es bueno, no te vas arrepentir, sigue la corriente, no te compliques la vida, no seas absurdo". Y una cadena de letanías que caen una y otra vez, y los incautos terminan cediendo ante la presión de esto es lo "normal", "vos sos raro". La originalidad queda opacada, las energías controladas, los sueños "prefabricados", los pensamientos silenciados, las ideas encadenadas y la identidad una "caricatura": "ahora sí, estás bien, se te nota". ¿Cuál ha sido el precio? Simplemente, renunciar a lo que soy y dejar que "sea marioneta" de los "gurús". Prefiero caminar solo por la vida, que vivir encadenado a la hipocresía diplomática, al discurso mentiroso, a la actitud mezquina, "a las obras publicitarias que proclaman lo grande y bueno que soy". Prefiero marchar con mis pocos "cachibaches" y crear un mundo limpio y sincero, donde se respire la honestidad a pleno pulmón, donde la moneda circulante sea la transparencia y el encuentro con los "otros" -tan raros y extraños como yo- una fiesta. Prefiero que me sigan viendo de "reojo", que me tengan en la mira, que me estén contando las costillas y que de vez en cuando me estén "mordiendo"(murmurar, desacreditar), a ser visto como la divina garza o el pavo real que esconde sus patas(bases de la persona) que son un monumento a la fealdad(indigno, nefasto, mediocre, innoble), por eso trata de de distraer con sus plumas efímeras. Prefiero ser yo mismo, con mi indigencia, con mi sobriedad, con mi timidez, con mi ideas extrañas, mis sueños utópicos, mis anhelos de lo esencial, mis luchas y rebeldía sin causa(la tengo) ... aunque camine solo... aunque sé que no lo estoy. Sé que existe un mundo distinto, donde todo es limpio, y donde nadie usa máscaras, dónde no se transgrede al que es diferente, donde se valora a todos por igual, donde aflora la genuina verdad humana y sus actitudes son manifestación de lo divino. Creo en eso, por eso no me atrevo a cambiar, cambiar es falsear la verdad, cultivo mi originalidad y me dejo moldear por la verdad, no por el parecer de los demás, sino la verdad del Ser que me dió la vida y originalidad, y no quiso que fuera otra cosa.

viernes 24 de abril de 2009

Horizonte...


Es de sabio cambiar de opinión, más no de principios. Todos tenemos derecho a ser felices, la vida no se nos ha dado como un capricho, o como una ruleta rusa, "a ver quién le toca". No se trata de azar, en donde a unos les tocó ser estrellas y otros estrellados. Dentro de nuestro interior está presente ese impulso que nos lleva a hacer cosas que los demás no entienden, pero en nuestra búsqueda personal, es una necesidad seguir aventurándonos, buscando lo que muchas veces nos parece tan certero y a veces tan efímero, pero seguimos insistiendo. A muchos les ha tocado resignarse: "ni modo, así es la vida", "me tocó a mí, que le voy a hacer"; algunos que no se resignan, pero ya aceptan su derrota: "¿por qué a mí?". La vida no está resuelta en ninguna de sus etapas, avanzamos y nos damos cuenta, que la cosa no es tan simple, o puede ser que sea simple y la hemos complicado toda que ya no sabemos por dónde desandar. En fin, así es la vida, a veces deseable, a veces detestable, emocionante o deprimente, cautivadora o aburrida y sin sentido. Dice el refrán que, "cada quién habla según le va en la feria", y así nos toca. El asunto no es aceptar con estoicismo lo uno o lo otro, de lo que se trata es que la "inquietud" de algo más pleno permanece para los espíritu libres y nobles que no se conforman con solo ser barro; ciertamente es barro nuestra vida, pero eso no quiere decir que no esté llamado a ocupar un lugar más digno. Al hablar de lugar no me refiero a puestos, o cumbres exitosas, ni a tronos, me refiero a "plenitud", "sentirse a sus anchas", "vivir sin límite"; talvez las palabras no logran abarcar lo que quiero expresar, pero muchos se darán cuenta de lo que escribo. A veces el entorno social, no con malas intenciones, pero con mirada corta, nos impide aventurarnos más allá de las fronteras que la norma, la etiqueta, las leyes, lo "razonable", lo lógico, lo socialmente ha establecido. Lo triste es que hasta en nombre de Dios nos cortan las alas, justificando que no nacimos para volar, así que nos invitan a aterrizar en nombre de Dios, hay que ser "humilde"(entendida como someterse) y dejar que los "gurus del conocimiento y la experiencia"(dinosaurios) decidan lo mejor para nosotros, porque ellos, "sí saben". Por eso estamos como estamos. Ojalá que no todos permitan dejar encadenar su espíritu, Dios que es Grande nos llama a alcanzar las alturas, claro está que no de manera individual, sino motivando e inspirando a otros con nuestro ejemplo, a no dejarse ahogar por está vida, sino aspirar a algo más grande, que vale la pena aventurarse, permanecer "quieto" o "acomodado" es estar muerto. No permitamos que el horizonte de nuestra "sana inquietud", quede limitada por una jaula de oro.

lunes 20 de abril de 2009

Riqueza...


Todos buscamos razones para seguir adelante, las cosas que están sucediendo en el mundo, tiene de cabeza a las grandes mayorías, hay tantas cosas que preocupan y angustian al corazón humano que pierde hasta el sentido de su propia existencia; se están intentando salidas, pero siempre la trampa está escondida. Hoy solemos presenciar a una humanidad confundida, que ya no distingue a su benefactor del tirano opresor, que con engaño ha tratado de seducir a una pobre humanidad que busca sobras de consuelo, panaceas, supercherías donde encontrar un poco de reparo a su agitación agónica. Esto no es nada nuevo, lo de siempre vuelve, porque no hemos tenido en cuenta: primero, el interés de revisar el pasado; segundo, todo lo queremos fácil y tercero, nos hace falta coraje para cambiar las cosas o más bien, para ajustarnos a la verdad; ya que la causa del sufrimiento en la humanidad se debe a la mentira que se esconde en lo aparentemente "bueno o aceptado". Siempre está latente el deseo primigenio de volver a la fuente, de ir donde empezó todo, como era al principio. Todo origen es limpio, porque hay pureza en el ser, transparencia en el actuar y claridad de lo que se quiere, aunque las cosas no están definidas, pero hay un utopía fuertemente enlazada a la realidad que hacen ver que todo es factible, dando lugar a lo esencial y descartando lo que no es necesario o aquello con lo cual se puede pasar sin ello. El problema es que nos hemos complicado la vida, dando lugar a cosas que no necesitábamos; el arrastre vertiginoso del mundo, nos hizo creer que eran necesarios, sin siquiera preguntarnos si lo necesitábamos. Hay que tener el valor de reconocer lo esencial hoy más que nunca, para que, ante tanta confusión que vive nuestro el mundo, podamos encontrar el "oriente" y un poco de "paz" en nuestro peregrinar por la vida. El ser humano lleva por naturaleza a rebelarse a aquello que va en contra de su libertad y realización; hoy, parece que la humanidad ha envejecido o está "narcotizada" y no reacciona a todo lo que se le hace e impone, hasta hacer el ridículo. Gracias a Dios, todavía hay personas que no aceptan ataduras, que reconocen su grandeza en su origen y destino en medio de la crisis mundial, y sacan a relucir las más grande riqueza que tiene el ser humano, la nobleza del corazón. Y así, van gestando una humanidad solidaria, justa, que lucha por hacer del mundo un lugar donde todavía hay espacio a la esperanza, a la justicia, a la paz, al amor. Y aunque se les señale de "soñadores" o "trasnochados" no dejan de ser la conciencia de una humanidad que merece algo mejor. Ojalá, que la valentía de mujeres y hombres honestos, humildes y nobles de corazón, que con sus ejemplos indican a sus semejantes el camino a seguir, irrumpan como la aurora en medio de las tinieblas anunciando que está cerca un nuevo día para la humanidad.

jueves 16 de abril de 2009

Cristo, hoy...


Hemos celebrado recientemente el acontecimiento de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; para nosotros cristianos, no deja de ser algo que marca nuestro ritmo de vida. Hemos conocido y reconocido la victoria de Cristo, que tiene que ser nuestra propia victoria, creemos en algo más, no nos resignamos a que el mal triunfe y tenga la última palabra. Pero, vemos en el aquí y ahora, que no han cambiado mucho las cosas, por más que tuvimos la buena intención de mejorar o corregirnos en los defectos, hemos vuelto a morder el polvo, aunque pongamos nuestra cara de "la paz sea contigo hermanito", hay algo en nuestro interior que no concuerda con la verdad. A decir verdad, seguimos reñidos con la verdad, puede ser que nos hemos acostumbrado a nuestra propia falacia, que ya no distinguimos lo sano de lo enfermo, y aunque hayamos celebrado la Semana Santa y la Pascua de Cristo Resucitado, seguimos en las mismas andanzas, y lo que sentimos y lloramos durante las procesiones y celebraciones el viento se lo llevó, más bien, el calor lo evaporó. Con esto no quiero decir todos, sino una mayoría, salta fácilmente a la vista, cuando hacemos de estos acontecimientos un "espectáculo" que banaliza la fe, y muy "pobre espectáculo", ya que ni siquiera cuidamos los detalles. Repito, no todos, pero sí una buena parte. Lo que sí me conmueve y me lleva a morder mi propia miseria, es el hecho de que muchas mujeres y hombres siguen todavía su camino al Calvario, su viacrucis no ha terminado. Platicaba con una señora, que se sentía apenada porque tenía tres domingo de no ir a Misa, ya que su hijo adolescente, gran estudiante, esforzado, con grandes ilusiones, un día despertó con una enfermedad dolorosa que lo paraliza y le ha impedido seguir estudiando; y ella se queda a cuidarlo, consolarlo, confortarlo en el dolor. Me decía: "me apena no venir a Misa, porque sí necesito comulgar, ya que sin Él no voy a poder, a veces me he molestado con Él, pero Él sabe lo que hace, yo le digo a mi hijo, que Él le debe tener reservado algo mejor." Que distancia de fe hay entre lo que nos gusta "Jesús" para justificar "nuestra necedad" y hacerla pasar por buena cosa, y aquellos, que hoy como ayer, siguen cargando la cruz del dolor para aportar la salud, que igual que Jesús, nos trajo con su muerte redentora. Solo espero que no malinterpreten lo que escribo. E insisto, no todos, porque también he encontrado coherencia cristiana, gente humilde y sencilla que participan en estos acontecimientos celebrativos, incluyendo las procesiones; su vida irradia eso que celebra y cree, son los que detienen el muro de la mentira que peligra por aplastar a justos e injustos y se esfuerzan por transparentar en su vida diaria la Gracia que Jesús ha traído al mundo. Gracias a todas las mujeres y a todo los hombres de buena voluntad que siguen siento testigo de Cristo vivo hoy y que en sus hombros Dios se apoya para llegar a nosotros.